contracturas: bruxismo (dientes que rechinan)

tocando lo primitivo

 

Alejandra Maza entrevista a Gustavo Hunau

 

Nuestra vinculación con la articulación temporo-mandibular y el bruxar es muy primitiva. Nos remonta a las primeras situaciones tensionales desde el momento del nacimiento y el estrés propio del mismo, donde nuestro primer contacto con el mundo es a través de la boca. Con todo lo que tiene que ver con la succión como reconocimiento del mundo externo. Desde allí empieza a desarrollarse todo.

Es inexplicable cómo tanta gente adulta hace su bruxismo nervioso a partir de una articulación que los lleva a retrotraer mucha tensión y ansiedad: la comida, el cigarrillo, el chicle… Si a eso le agregamos un arreglo dental  allí donde la persona no puede aflojar la tensión, se hace un “gran matete” por el que hay que recurrir a distintos especialistas. De los que generalmente ninguno toca. Y a veces -como en kinesiología- cuando se toca, se toca todo aquello.

En el noventa por ciento de los casos –excepto se trate de tumores o una lesión interna importante-, lo psicosomático se alivia de forma asombrosa desinflamando.

Nuestro cuerpo inflama. Tanto el ojo porque le entró una basurita, como un codo golpeado, o la musculatura por contracturas. No hay ninguna alteración que desinflame, excepto que sea patológica. Y lo psicosomático, en su gran mayoría, entra por lo “primitivo” y después se va “especializando” (bruxismo, cefaleas, etc, etc, etc.)

Lo noto muchísimo en los pacientes tensionales o con síndromes trigeminales, por ejemplo. La ATM (articulación temporo-mandibular o maxilo-facial) tiene tanta incidencia, que no toman registro de dolor.  Muchos pacientes refieren: …“Me duele mucho la cabeza…  El cuello… Tengo una rigidez… Me duelen los ojos… Tengo disminución de la vista… Problemas de oídos… Descompostura de estómago… “   Y así podría seguir contándote horas lo florido que es esto.

 

 

Otras sintomatologías en Cabeza y Cuello

A una persona que viene con cefaleas, con dolores neurálgicos importantes de estas zonas, le empezamos a tocar la ATM y es como si tuviera puesto un clavo, y no sabe que lo tiene. Es la inserción de los músculos temporales, todos los masticatorios, la inserción de todos los músculos que sostienen la mandíbula del cuello, los que están por debajo de la mandíbula.

Conjuntamente, no es casual que todos los músculos anteriores influyen directamente sobre los posteriores del cuello. Que se rigidiza, se rectifica, inflama toda la base del cráneo donde están entre 8 y 10 músculos insertos que tiran desde  abajo. Una persona con esta sintomatología de dolor, andaría con la cabeza para arriba, lo que sería muy peligroso por hacer un gran esfuerzo para bajar la cabeza y poder ver. Generándose una lucha interna entre lo que el cuerpo quiere y lo que se necesita hacer. Esta postura en los bebés se llama opistótono, que es el aumento incontrolado de la fuerza posterior. Reflejo de supervivencia. Nosotros  ya no lo tenemos,  pasamos esa época, “el mundo está a nuestro alcance”. Pero tenemos ese recordatorio: la contractura posterior, la tensión de la espalda. Y estamos “en la lucha”.

Muchas veces la sintomatología -además de las mialgias-, suele ser  de “la sensación de cuerpo extraño”. Esto es, cuando uno traga, sentir que hay algo en la garganta que no deja hacerlo del todo bien. Es algo complicado ya que lo más probable es que haya una rectificación cervical, y los “cuerpos extraños” en realidad se sientan por la compresión de la zona laríngea dada  por los músculos de la espalda inflamados, contracturados. Como tragar con una mano puesta en la garganta. Vinculación cien por ciento neta entre musculatura anterior y posterior.

El paciente viene por un dolor y generalmente no sabe todo esto. Muchas veces, con colocar frío para que ese cuerpo inflamado empiece a descender su volumen, es suficiente. Pero volvemos a lo mismo, nadie toca. Y frecuentemente con dolores semejantes se toma casi lo que sea para “anestesiarlos”. Hay quienes casi no pueden hablar, otros a los que les cuesta sonreír. La boca es el ingreso más primitivo y fascinante. Desde allí se puede trabajar hasta que una persona se duerma. Pudiendo “recordar” aquellos primeros contactos con el mundo.

 

Trabajo Interdisciplinario

¿Por qué tanta gente recurre al agua termal? Por supuesto, tiene minerales. Pero también allí uno está envuelto en un sistema cálido, que abraza y relaja, y remite al vientre materno…  No es traído de los pelos el hecho de estar  de alguna manera volviendo a pasar por ese momento. El más placentero y menos intoxicado por el adulto. Un psicólogo sabrá por qué se está llegando hasta ahí. El kinesiólogo acompañará con mucho cuidado ya que está tocando todo eso. La atención meramente odontológica no será del todo útil sin tener en cuenta todo esto.

Me han derivado pacientes desde odontólogos hasta otorrinolaringólogos. Profesionales que se especializan en su área, por ejemplo el  oído, pero no siempre en lo que deviene como consecuencia de la sintomatología, a nivel cervical en este caso.  Gente que ha venido con una problemática otolítica, y noto que tienen unos bruxismos que han desgastado tanto su mandíbula que desnivela hacia un lado en el apoyo, y sigue ese camino en las vértebras.

Generalmente trato que quien los deriva sepa de mi trabajo y yo el de él, efectuando interconsultas.  Tengo injerencia sobre los pacientes, pero más injerencia tiene el médico.

Cuando un odontólogo me dice que tiene que empezar un tratamiento con un paciente con mordedura invertida (dentadura de abajo adelantada con respecto a la de arriba), se lo dejo preparado, muscularmente relajado, para que la dentadura tenga lugar de movimiento en los braquets por ejemplo.  Lo mismo para prepararlo para implantes. Porque si todo ese sistema está compacto, bloqueado  por bruxismo o  rectificación cervical, sobrevienen fuertes dolores de cabeza por ejemplo, y en casos  severos de bruxismo los dientes pueden llegar a romperse.

 

Abordaje kinesiólogico

El abordaje kinésico, es primero y principal, detectar -desde lo anatómico- las inflamaciones, que son muchísimas. Una de ellas las de la ATM. También las de la cabeza: fronto-temporal, la articulación sesamoidea de la parte frontal con el tema nasal que trae tanta congestión y tanta neuralgia; las inflamaciones posteriores occipitales de la musculatura en forma de media luna de una oreja a otra en toda la base del cráneo, que es la que nos permite mover la cabeza en todas sus direcciones, participando en todos los movimientos de acomodación. Esta musculatura se ajusta de tal manera que uno puede saber  su posición aún con ojos cerrados, oídos tapados y boca cerrada en un ambiente cerrado. Nos  permite volver a ponernos  en otra posición. Esos músculos son los que frecuentemente suelen traer  a las sesiones tantas contracturas  y tensión en la base del cráneo y las primeras vértebras cervicales.

Un dolor de cuello que uno registra desde hace un par de años en realidad puede venir preparándose hace muchos más. La pregunta es qué tiempo uno sabe que está con esto. La persona suele venir cuando “una gota rebalsó el vaso” que viene llenándose hace mucho.

A mí lo que más me ayuda en el tratamiento es que la persona entienda lo que le está pasando. Porque lo que tiene ya sabe: “Me duele la cabeza… El ojo… No puedo girar el cuello” Lo que no sabe es por qué, cómo lo retroalimenta, qué le está pasando. Una señora  descubrió después de un año que sus dolores de cabeza tenían  que ver con sus braquets (que les faltaba un mes para sacárselas). Empezamos a trabajar después de un año porque le daban analgésicos y antiinflamatorios, porque nadie le tocó la boca. A la segunda sesión de kinesiología le pregunté cuánto hacía que tenía los aparatos y coincidían los tiempos. Y pude ayudarla a aliviarse. Incluso puedo detectar las tensiones que van llevando hacia un bruxismo.

Hay muchas patologías con retro feed-back. Cada vez más. Se autogestionan.  Dolores muy fuertes que fueron anestesiados con analgésicos y se siguió “tirando de la soga” mientras duraba el  efecto. ¿Hasta dónde?  Uno está tocando todo eso que “sirvió” para enfrentarlo todo… Hay quien pregunta si puede llorar, como pidiendo permiso para mostrar su dolor al aflojar. Tenemos derecho a sentir dolor y a expresarlo.  Y a ser respetados en nuestros tiempos. Quizás hoy no pueda aflojar, mañana tal vez sí. Despacio. Acompañando. Esto muchas veces no se entiende, la persona está poniendo en nuestras manos todo lo que tiene, a sí mismo.  El cuerpo da nuevas oportunidades, si nos tratamos bien.

Considero que los que nos dedicamos a esto algo estamos reparando… Desde que éramos bebés y entraba el mundo por la boca…

 

Gustavo Hunau es Kinesiólogo. Actualmente reside en Mendoza

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