Maralia Reca (1940 – 2026)
Una vida en movimiento…
Escribe Ingrid Kleiner
Sostener y dejar ir…
Solemos vivir nuestras primeras experiencias con atención. Nuestros primeros pasos, la primera vez que comemos algo, que escuchamos una canción, el primer encuentro con alguien, un nacimiento. Es esa atención la que nos permite rememorar detalles, dotar de colores y aromas al recuerdo, gestar memorias compartidas y socializarlas.
Un pie entra en contacto con una superficie, sobre ella se ubica la sutil descarga de peso, el sucesivo traslado desde el talón al metatarso, a los dedos; en tanto el otro pie avanza en dirección sagital, suspendido en el aire hasta apoyarse suavemente sobre la misma superficie, primero el talón, luego trasladando el eje de caderas hacia adelante mientras toda la estructura danza en un equilibrio móvil.
La última vez que hacemos algo… no siempre cuenta con la misma gracia. En ocasiones, por optimismo, inventamos un “hasta la próxima”, confiando en que existirá. Imaginamos conversaciones por venir, en las que verbalizamos afectos cuya manifestación en el día a día se pospone, aplastada por otros compromisos habituales. El tiempo de escucharnos. La mirada presente. Dejan huella y destacan por sobre tantas coincidencias espaciales y temporales desatentas, fugaces y superficiales que abundan en la rutina.
Somos parte de un entramado en movimiento. Somos parte de un movimiento que nos entrama y nos sostiene.
El 22 de octubre de 2026 falleció Maralia Reca Mendez, una maestra que sostuvo a muchos con su mirada, a quien sostendremos de ahora en más, con su presencia en nuestro recuerdo.
Sostener y dejar ir se titula uno de sus libros, publicado en el año 2000. Allí aborda conceptos intrínsecos a la práctica de la Danza/Movimiento Terapia: sostener y dejar ir como principios del movimiento, en la respiración, en la tensión, en las transiciones de la vida.
¿Qué sostengo? ¿Qué a su tiempo dejo ir? ¿Cómo sostenemos? ¿Cómo accionamos al momento de dejar ir?
Las memorias se encienden en nuestras entrañas, recuperan las sensaciones más preciosas que nos unen a momentos compartidos con quien, de ahora en más, será alguien a quien nombrar o evocar, fantaseando a veces con su respuesta.
Maralia respondía: «No soy yo, es la Danza Movimiento Terapia», cada vez que resonaba en un grupo el agradecimiento personal y el asombro ante la emergencia de recuerdos sumamente profundos.
Nacida en La Plata el 8 de agosto de 1940, la danza la convocó desde muy joven, tomando clases a hurtadillas, hasta ingresar a un ballet. “Siempre hizo lo que quiso” dicen que dijo su padre. Gracias a una vehemente atracción por el movimiento, no se detuvo. Bailó, bailó y la danza la trasladó a Nueva York, donde se encontró con la Danza / Movimiento Terapia, y comenzó otro capítulo en su vida. Siempre quiso lo que hizo, también podríamos destacar.
Miembro profesional de la American Dance Therapy Association desde 1972, fue activa en la construcción y expansión de la disciplina de la que se enamoró, y con la que se comprometió.
Luego de formarse en Nueva York, decidió regresar y asentarse en CABA, donde fue pionera en Danza Movimiento Terapia, desarrollando una trayectoria que incluyó investigación, una práctica clínica consistente y valiosa, y el énfasis en la transmisión de conocimientos.
Trabajó para acercar distancias como formadora de profesionales a nivel nacional e internacional, y sostuvo una fuerte presencia en distintos encuentros. Su participación fue también una forma de representar a la Argentina, de contribuir a la construcción de redes de intercambio y de poner voz a todo lo que observó expresar a través de los cuerpos en su propio territorio.
Entre sus experiencias destacan su trabajo para la recuperación de víctimas de tortura por causas políticas, y las huellas de la desaparición forzada, crímenes perpetrados en el marco de la dictadura cívica militar en la Argentina, cuya crueldad incluye la pretensión de ocultar la degradación a la que fueron sometidos los cuerpos. En su abordaje consideró siempre el impacto de los hechos en el cuerpo familiar, subrayando cómo las experiencias desbordan lo individual, inmersas en una trama social e histórica.
Visibilizó un recorrido profundamente comprometido anudando la DMT a una apuesta ética. Participó en la creación del Comité Internacional de la ADTA y, según los antecedentes biográficos consultados, en 1997 fue elegida su presidenta, así como en 2012 ejerció la presidencia en AADT.
En sus escritos y enseñanza nos legó la tenaz convicción de que bailar emociones permite trascender heridas singulares y sociales. Restablecer lazos y recuperar la vitalidad. Heredamos su intención y la apuesta por honrar este movimiento.
¿Dónde lo sentís?: Maralia invitaba a registrar el sitio en el que las emociones se hacen presentes. ¿Dónde sentimos su ausencia?: Cada moviente a su modo… Un nudo en la garganta, una presión en el pecho, la pesadez en las piernas o en los párpados.
Y entonces, también se enciende en el pecho la memoria de calidez en su enseñanza, los brazos se alivianan y acompañan con movimientos sagitales. El gesto de sonrisa que asoma tras una experiencia. Y ese dejar ir que cobra un nuevo sentido. Sosteniendo su memoria en nuestro movimiento, el respeto y el cuidado con los que supo acompañar y ser testigo de tanto, y el deseo de que su legado continúe.
Las despedidas ayudan a integrar las ausencias y, en este caso, a honrar su impulso vital.
Ella se fue… Sus huellas continuarán impulsando danzas y promoviendo encuentros. Esos en los cuales la mirada atenta, el respeto por lo que emerge y el cuidado, prevalece.
Ingrid Jesica Kleiner es Magíster y Especialista en Danza/Movimiento Terapia (UNA – CAECE). Licenciada y Profesora en Psicología (UBA). Fundadora de SOMA Argentina (Salud Mental, Arte y Movimiento). Docente universitaria (UBA y USAL Autora del Libro: Cuerpo y Memoria. DMT: Contribuciones en el abordaje psicoterapéutico de mujeres que han sobrevivido a violencia sexual en su infancia.
Síntesis biográfica (ver datos ampliados al pié)
Maralia Reca fue Doctora PhD en Psicología de la Universidad de Palermo. Board Certify DMT y Miembro Didacta de ADTA (American Dance Terapia Association). Desde 1995 representó a la Argentina en su Comité Internacional, siendo la presidenta en 1997-1998. Ejerció la presidencia de la AADT (Asociación Argentina de Danza Terapia y Danza Movimiento Terapia) (2011- 2015). En 2010 recibió un International Awards por su labor pionera. Reca fue creadora y directora del Postgrado en DMT en la Universidad Caece (2005 – 2018) y del Posgrado de DMT en San Juan (2012 – 2015). Dictó conferencias y seminarios en congresos internacionales en Europa, Estados Unidos y América del Sur. Comprometida con la escritura científica, es autora de tres libros.
Libros publicados por Maralia Reca:
– 2000 Sostener y dejar ir en Dance/ Movement Therapy. Areté editora ISBN 987- 931413-1
– 2005 ¿Qué es Danza Movimiento Terapia? El cuerpo en danza. Colección: Cuerpo, Arte y Salud, Serie Roja. Editorial Lumen ISBN: 987-00-0497-0
– 2011 Tortura y trauma. Danza Movimiento Terapia en la reconstrucción del mundo de sobrevivientes por causas políticas. Ed. Biblios ISBN 978-950-786-854-2
Algunas notas publicadas:
– 1996 “El cuerpo degradado” Universidad de Buenos Aires.
– 1997 “Coping with disappearance in Argentina: The impact on the body of the family”. Copyright Beckett Papers- Proceedings of ADTA.
– 1999 “The manifestation and treatment of violence” JADTA News, N° 40
– 1999 “Desaparición en Argentina: su impacto en el cuerpo familiar- Revista Kiné N° 38
– 2005 “Sobrevivir a la Violencia – Revista Kine N°67
– 2012 Nada hay detrás del cuerpo (algunos cambios ocurridos en los 20 años de 1992 a 2012) – Revista Kiné N°101
MARALIA EN KINE
Compartimos aquí algunos de sus artículos más destacados (textos completos)
Desaparición en Argentina: su impacto en el cuerpo familiar (Kiné Nº38)
Escribe: Maralia Reca
American Dance Therapy Association define la actividad como «el uso psicoterapéutico del movimiento en un proceso que promueve la integración física, emocional y mental del individuo».
La posibilidad de aplicar la técnica de la Danza movimiento terapia al tratamiento de los vínculos familiares, tiene la siguiente fundamentación:
- La familia es el contexto en el que se construye la relación pre-verbal. Por este motivo es que movimientos e imágenes tienen un valor especial en la terapéutica. «El hecho de que preceden al emerger del lenguaje verbal, los hace menos susceptibles al ocultamiento consciente» (Geller, 1978).
- La familia constituye el espacio básico vital en el cual el cuerpo se halla más expuesto desde el principio de la vida.
- La familia es también el lugar donde se organizan y construyen las primeras estructuras de relación espacial en términos de horizontalidad, verticalidad y sagitalidad.
- El cuerpo de la terapeuta se relaciona empáticamente con el cuerpo y el movimiento de los miembros de la familia.
- Generalmente, las personas «bailan» aquello que no pueden expresar en palabras: su tristeza, rabia, culpa y pérdidas; también su amor y empatía, sus deseos y sueños, y a menudo sus fuerzas escondidas y su coraje.
Danza movimiento terapia posibilita modificaciones terapéuticas tales como:
- Alcanzar vías de acceso a conflictos emocionales bloqueados en el cuerpo.
- Recobrar imágenes inhibidas que provienen del pasado.
- Revelar emociones indisolublemente ligadas a reacciones corporales y al movimiento.
- Descubrir enlazamientos.
Marco teórico
I – Familia como sistema
Parto del concepto de familia que la define como a una estructura viva, compleja y compuesta que está determinada por sus miembros y relaciones recíprocas (Maturana, 1984).
Desde este punto de vista, un cambio en uno de sus miembros cambia la dinámica de la estructura vincular, mientras que un cambio muy importante puede modificar la organización al punto que ésta desaparezca como tal. De esta manera, la organización original deja lugar a una nueva unidad.
II – Familia como espacio
Mi tema de trabajo apunta al espacio familiar constituido, sus modificaciones y su relación a un contexto social, teniendo en cuenta los siguientes datos:
a- Los miembros de una familia se relacionan unos con otros, a través de sus cuerpos.
b- Cada cuerpo busca constituir un espacio para sí mismo.
c- Cada miembro especifica y ensancha su espacio personal a través de la diferenciación.
d- La interrelación se produce en un espacio a compartir.
e- El espacio interpersonal puede ser problemático por confundir el espacio personal con el de interacción.
f- En el espacio de interacción es donde aparecen los síntomas.
g- Clarificar el espacio personal significa que el espacio interpersonal sea más saludable.
h- Despejar el espacio interpersonal es posibilitar el desarrollo de cada miembro del grupo familiar, facilitando la acción e interacción.
III – Familia como espacio-tiempo
El concepto de espacio con el que trabajo es en realidad el del espacio-tiempo, pues supone que:
- a) Espacio a compartir, equivale a tiempo a compartir.
- b) Tiempo a compartir implica actividad e inactividad a compartir.
- c) Actividad e inactividad supone:
– pulso y energía
– distancias que se acortan y alargan
– silencios y sonidos
– gestos que se aceptan o no
– identificaciones rítmicas
IV – Significado del cuerpo en los vínculos familiares
El cuerpo es una totalidad, que incluye múltiples conexiones entre lo físico y lo psíquico. Una de sus propiedades es la de generar otros cuerpos, adoptarlos o relacionarlos para posibilitar sistemas familiares.
Otra propiedad se refiere a su ser ambiguo, que supone placer, fuerza, vitalidad, pero también dolor y pérdida. Esta ambigüedad es vivida básicamente en el cuerpo familiar como movimiento dinámico de «Sostener y dejar ir» (ver Kiné Nº 34, pág. 9).
La historia comienza con el primer «sostener»: el abrazo inicial de la pareja. La misma pareja que «deja ir» el huevo y el esperma. El «sostener y dejar ir» del nacimiento, de la niñez y adolescencia. El «sostener y dejar ir» de las nuevas parejas. El eterno «sostener y dejar ir».
Desde este lugar se puede mirar parte del sufrimiento humano como fracaso en «sostener y dejar ir» sin cuidado, sin escucha de las necesidades corporales, ya que el cuerpo recuerda los hechos cotidianos y guarda memoria de todo lo acontecido y experimentado, emociones, sentimientos, dolor y placer. El cuerpo continúa procesando y es por esta razón que hay una cierta recurrencia de síntomas. Cuando una parte es escindida y negada, la actividad interna se incrementa hasta lograr que esa parte vuelva al sistema que la expulsó. Esto no es deseable por el dolor que provoca. El retorno de lo reprimido, el subsistema que vuelve al sistema no sólo en un cuerpo individual, sino como sistema social. La mirada y el trabajo con el cuerpo en movimiento permite una doble vía de acceso a los vínculos familiares, pues la familia al construirse-construye un cuerpo con espacio-tiempo y energía propios, generando un discurso que se abre en gestos, movimientos, escenas y palabras. Trabajo con la dinámica de movimientos como discurso de ese cuerpo familiar.
Considero que en el trabajo clínico en Danza movimiento terapia con familias, es fundamental tener la percepción corporal de aquello que «le pasa» a ese cuerpo familiar. Mi función es captar empáticamente el movimiento externo e interno de ese cuerpo y llevarlo a una estructura que pueda ser compartida por todos los miembros, para que funcione como sistema de contención y sostén.
Desde allí se desprenderá el sentir cada cuerpo particular y singular, o sea, la observación y análisis de los patrones individuales de movimiento y su inserción en la dinámica del espacio familiar. Esta etapa es imprescindible para poder luego «tocar» el cuerpo con movimientos y palabras.
Presentación de una familia de seis miembros
«La familia del espacio vacío»
La familia llega a terapia motivada por una situación grave. La hija ha sido detenida en una situación confusa e internada por una crisis depresiva relacionada a abortos sucesivos.
La primera escucha de la familia, me hizo preguntar acerca del grado de excitación que un sujeto puede tolerar, sobre el exceso que no puede controlar, tampoco elaborar, y las consecuencias de ello para la organización familiar.
Generalmente a partir de una rueda de asociaciones múltiples en movimiento y de datos verbales aportados por la familia, formulo hipótesis sobre los individuos y sobre el sistema de relaciones: la aproximación a un diagnóstico situacional.
Desde las técnicas de danza movimiento terapia trato de promover la expresión de patrones individuales de movimiento y el desarrollo de la danza de la familia. En este caso, la primera danza se llamó la danza del espacio vacío.
Descripción del proceso terapéutico de «La familia del espacio vacío.»
Cuando llegaron a su primera sesión, ellos eligieron sillas para sentarse y dejaron una vacía, para una hija y hermana que no estaba presente.
Tomé este vacío como síntoma y decidí trabajar con la silla vacía. Propuse a cada miembro de la familia que se sentara en ella, sintiera en su cuerpo y expresara «lo que pasaba cuando se estaba sentado allí».
Para la madre y los hijos sentarse en esa silla era como estar en la cárcel. Para el padre era perder el tiempo en lugar de ir a la cárcel y sacar a su hija de ese lugar de estúpidos que no entendían nada. Desafiaba constantemente en su imposibilidad de aceptar la ley.
Trabajé en dinámicas de abrir y cerrar con relación a la silla vacía y al espacio que ellos sentían la hija/la hermana les había dejado. Cuando les pregunté qué querían hacer con esa silla, armaron un círculo dejando la silla vacía en el medio, y fluctuaron entre dinámicas de movimientos de estar muy cerca o muy lejos, en las cuales me incluían.
Esta fue la primera estructura que se trabajó como inclusiva, «la danza del lugar vacío».
La danza familiar se desarrolló a través de distintas alternativas que continuaban sosteniendo un espacio vacío. Recuerdo que, cuando le puse nombre a la creación familiar: «la danza del espacio vacío», registré cierta tensión en la garganta, hombros y nuca. Luego comprendí que la tensión provenía de la ansiedad experimentada por los padres ante esta palabra «vacío».
El espacio vacío, en realidad, encubría otro vacío: la desaparición de un miembro de la familia durante la época del proceso militar, desaparición que no había sido explicada a los hijos y que producía síntomas.
La danza continuó con las organizaciones dinámicas de movimiento que cada miembro proponía. Las reflejé y propuse compartir frases y espacios. Mi idea fue proponer un «espacio cultural compartido para la creación de nuevos significados, en múltiples niveles». Paarvia, 1994.
En este período que duró dos meses, la familia se sintió ambivalente hacia el miembro que los había llevado a semejante dificultad. Los padres vivían la situación básicamente a través de la polaridad amor-odio. Trabajamos con dinámicas de qué es lo que querían sostener de la familia más allá del espacio vacío.
Alrededor de la octava sesión, cuando madre e hija se movían juntas y el padre respondía al movimiento con cualidades contrapuestas, la historia apareció y ellos pudieron revelar el trauma por el cual habían atravesado.
El hermano que vivía con la familia, desapareció en la época del proceso, pero ellos dijeron a sus hijos que se había ido de viaje y había sufrido un accidente.
Los padres pudieron expresar el dolor de todo lo que no habían podido compartir con el desaparecido: no haberse podido despedir, no haber podido enterrarlo, no saber qué pasó con su cuerpo.
También dijeron que su desaparición había dejado un terrible espacio vacío, que era el mismo que había dejado la hija, ahora.
Mi pregunta: ¿Cómo tratar lo que fue visto, sentido, olido, tocado y que permanece en la memoria del cuerpo?
En los comienzos había pensado en una familia patológica que hace crisis para esconder el proceso evolutivo pero, en este caso, la crisis fue impuesta por una situación social.
Lamentablemente los padres hicieron a sus hijos lo mismo que la sociedad les hizo a ellos: no existieron palabras ni reconocimiento para el ultraje, sólo silencio.
Ellos negaron el crimen político y cometieron un acto de injusticia al ocultar la verdad, que permaneció desconocida y escondida al no revelar lo ocurrido. Ellos negaron que la desaparición es un crimen actual hasta que el cuerpo de la persona sea hallado. Desaparecer implica la pretensión de no dejar huellas, de que no se vea la degradación a que el cuerpo fue sometido.
Aborto-hijo muerto-desaparecido y negado. Crisis depresiva post-aborto.
Negación de la maternidad, ocultamiento del embarazo, desconocimiento del hijo que la hija repetía.
Entiendo que al prohibir a sus hijos el saber, los padres, inconscientemente, ritualizaron el Mito. Mito como algo que se vive en el cuerpo, va más lejos que las imágenes particulares de cada uno; es como un encuentro de todas las imágenes sobre una representación: proyección de una imagen no verbal.
Este trabajo fue presentado al 32º Congreso Internacional del American Dance Therapy Association, en Filadelfia, Pensilvania, en noviembre de 1997. Editado en Proceedings of ADTA-Beckett Papers.
Danzaterapia para Sobrevivir la violencia (Kiné Nº67)
Durante el 38° Congreso Internacional del American Dance Therapy Association- ADTA, se llevó a cabo el Panel: “Rehaciendo el mundo: Danza/movimiento terapia con sobrevivientes de tortura y guerra”. Maralia Reca fue invitada por ser una de las pioneras en esta actividad. Aquí comenta parte del debate y las principales conclusiones
escribe: Maralia Reca
En el marco del 38° Congreso Internacional del American Dance Therapy Association- ADTA, se llevó a cabo el Panel: “Rehaciendo el mundo: Danza/movimiento terapia con sobrevivientes de tortura y guerra”- “Remaking the world: Dance/movement therapy with survivors of torture and war” – 38° Annual Conference, en Denver, Colorado.
Fuimos Iivitadas:
Jennifer Epstein,MA, DTR, Rocky Mountain Survivors Center, Denver, USA.
Amber Gray, MA, ADTR, NCC, LPC, Rocky Mountain Survivors Center, Denver, USA.
Sajit Greene,MA, DTR, Rocky Mountain Center.
Karen Gallagham, MCAT, SRDMT, Medical Foundation for the care of victims of torture.
Erica Quensen-Diez, Chicago Health Outreach´s International Family, Adult and Child Enhancement Services (FACES) program, Chicago.
Lic. Maralia Reca, MA, ADTR, Universidad de Buenos Aires.
David Harris, MA, DTR, Rocky Mountain Survivors Center, Denver, fué quien efectuó esta interesante propuesta a terapeutas de distintos países que hubieran atendido a sobrevivientes de tortura.
Intercambiamos miradas, experiencias y pensamientos con el propósito de establecer pautas teórico-prácticas para la clínica con esta población especial.
El panel fué grabado en video para ser publicado por el Journal en tortura, rehabilitación y prevención del “Copenhagen´s International Rehabilitation Council for Torture Victims”, con la finalidad de distribuir este material a todos los centros de atención de víctimas de tortura en el mundo.
Además se proyectó y comentó el Video Project on Violence, (ADTA, 2001) que comprende un trabajo coordinado por Maralia Reca, que se realizó en Buenos Aires con sobrevivientes de tortura y violencia.
Al presentarnos fuimos estableciendo nuestras similitudes y diferencias teniendo en cuenta las distintas circunstancias, modos de trabajo, sustentos teóricos y culturales. Acordamos que nos referiríamos exclusivamente a victimas por razones políticas.
Participamos como pioneras en la actividad: Amber Gray, Karen Callagham y quién escribe, Maralia Reca, por mi atención a sobrevivientes de tortura y familias con miembros desaparecidos, durante la última dictadura militar en Argentina (1976-83). Proceso de organización nacional que llevó la violencia a extremos. Violencia organizada por el propio Estado, escondida y negada, lo que significó un poder pervertido que subvirtió al orden establecido.
Contamos además con la valiosa contribución de Sajit Greene, Jennifer Epstein del Rocky Mountain Survivors Center, y Erica Quensen-Diez, del Chicago Health Outreach´s International.
Tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, se han conformado centros de atención que dependen de clínicas o de emprendimientos institucionales donde se atiende a esta población y también a padres y niños que son criados en campos de refugiados y sufren el cambio a las ciudades.
Ellos trabajan fundamentalmente con personas que hablan otros idiomas y pertenecen a culturas diferentes a la propia.
¿Cómo se usa Dance/movement therapy en el proceso terapéutico con sobrevivientes de tortura y guerra?
Concordamos que:
Lo urgente y básico es posibilitar que el cuerpo victimizado vuelva a sentir confianza en sí mismo ( rehabilitar el self corporal). De esta manera se puede reinstalar la relación con los otros a través de la confianza depositada en el/la terapeuta.
¿Por qué?
1- Porque la tortura es una experiencia traumática extrema que fractura y rompe límites – fronteras (boundaries), logrando que se fragmente la relación del individuo consigo mismo y también con el medio.
Esta ruptura destroza la totalidad de la persona, por lo que, tanto lo interno como lo externo al límite se ve afectado.
Se considera que el insulto mayor durante la tortura es la sensación profunda de aislamiento del resto del mundo ya que todas las conexiones con el exterior que se toman por garantizadas, se rompen y la sensación es que nada puede hacerse.
También se rompe la piel, se ataca al yo destrozando el mundo interno y su relación con el afuera. Se destroza la piel que envuelve y protege, que une y sapara.
2- Se trata básicamente de un trauma relacional ya que siempre ocurre en el contexto de una relación con uno/unos cuya intención es infligir dolor al cuerpo hasta “meterse debajo de la piel”. Por ello encontramos que también se fragmenta la relación del individuo con los otros de una manera dramática, ya que la tortura significa la instalación de “otra” lógica. Arbitrariamente da lugar a una nueva lógica con un término desconocido: una lógica totalitaria y corrupta.
¿Por qué? Porque consiste en un estímulo masivo y excesivo que no puede ser captado por los recursos internos y desconecta de los recursos externos. Es un “Retorno al no-ser”.
Como trauma relacional involucra:
desorientación extrema, violación y ruptura de límites, pérdida de conexión en muchos niveles, pérdida de confianza y pérdida de fé.
3- La dinámica del proceso terapéutico se nos plantea de la siguiente manera:
-el cuerpo debe ser primordialmente atendido para que la persona pueda recuperar un mínimo lugar de seguridad. Luego, apuntar a los recursos externos que sirven de sostén al individuo (familia, amigos, grupos sociales) para poder reconstruir la relación con el otro y poder acceder desde allí a la relación con los recursos internos.
4- La relación con el/la terapeuta en Dance/movement therapy se vuelve muy importante porque es el cuerpo mismo, quién constituye tanto el lugar de la herida como el de la posibilidad de sanar.
a- Se interacciona fundamentalmente a nivel del movimiento porque implica poder salir de la inmovilidad y sujeción sufrida en la tortura.
Al no poder moverse, todo queda en el cuerpo y la paralización por miedo continúa. Gray establece que quedar sometido a la inmovilidad puede resultar en sentimientos de “helplessness” (impotencia, indefensión, desamparo).
b- se interacciona desde la empatía corporal que establece tanto una relación de comunicación a través del movimiento, como una posibilitación del movimiento mismo.
c- La relación establecida a través del movimiento debe ser sumamente cuidadosa y regulada, sin intrusión ni interrogatorios que puedan asemejarse a lo ya sufrido.
d- Sugiero el trabajo mínimo en y por pequeñas partes del cuerpo. Por ejemplo: si veía un movimiento en los dedos de la mano, lo tomaba y trabajaba con el. Al principio era la única posibilidad de comunicación, una respuesta empática desde el terapeuta, que ayudaba al desarrollo de la confianza y a iniciar la formación de la alianza. Estos movimientos cortos posibilitaban también desplazamientos acotados (elegidos) que retornaban a un mismo sitio. “Ir y volver a/desde un lugar seguro”
e- Gray dice que la habilidad de elegir, de poder decir si o no, es un paso importantísimo para reedificar límites y confianza, lo que que a su vez iniciará la reconstrucción de recursos internos.
5- Hay secuelas psicológicas y físicas que afectan a los sobrevivientes al extremo que sus personalidades se destruyen por lo que el cuerpo es lugar propicio para el proceso de cura simbólica.
6- Distintas corrientes de aproximación teórica: somática, psicoterapéutica, cultural y sociopolítica, emergen en la práctica de nuestra profesión con sobrevivientes de tortura. La IRCT, International Rehabilitation Council for Victims of Torture, divide los sintomas en categorías: somáticos, psicológicos y psicosomáticos. En general se entiende que los sintomas somáticos que aparecen se deben al distress (angustia, dolor) psicológico. Por esto recomiendan intervenciones que tengan como objetivo tanto el cuerpo como la mente.
7- Gallaham sugiere el continuum entre cuerpo- psiquis ya que en su experiencia no puede separarse en categorías de cuerpo- mente. Coincido totalmente con su planteo desde lo vivido en la práctica y en lo teórico.
8- Las secuelas de la tortura es productora de stress, pero debe pensarse más allá del “post traumatic stress disorder” porque esta denominación no es suficiente.
9- Síntomas comunes:
Verguenza y culpa, conducta autodestructiva, síntomas psicosomáticos, desórdenes psicosomáticos, desórdenes somáticos dolorosos, pesadillas e imposibilidad de soñar, reflejos exacerbados, pérdida de movimientos del desarrollo temprano, altos niveles de tensión corporal.
10- La tortura rompe la organización secuencial de la experiencia que ocurre naturalmente en el organismo, por lo que cuando la sensación es insoportable, la experiencia física puede ser negada y desconectada de lo perceptual, emocional y/o mental. Esto crea disociación que es la manera en que la tortura fragmenta al sistema humano y rompe la relación con el self.
11- La tortura es regresiva y su objetivo es la destrucción de la integridad, creatividad y vitalidad del ser humano. Por ello apunta a interrumpir la identidad del self y su humanidad, lo que es muy difícil de reclamar en un país desconocido, también en el propio, si la tortura es parte del sistema político.
12- El problema relacional es tan grave que al ser terapeutas debemos cuidar al extremo nuestra manera de intervención. Por ejemplo; si el torturador ha sido un sádico que ha estudiado a la víctima para saber que es lo que más le duele, nuestra intervención es más difícil porque se puede confundir la experiencia empática por su “habilidad de meterse debajo de la piel”
El torturador no-sádico, se separa de la víctima y proyecta en ella su propia imagen distorsionada, negando el sufrimiento del otro. Se niega la verdadera experiencia de la víctima y hace que ésta tenga la sensación, por ejemplo, de que habita en una cáscara vacía: la disociación y a veces la disociación de alguna parte del cuerpo donde el dolor ha sido insoportable.
13- Todo sobreviviente está severamente alterado en su posibilidad de intimidad, compañerismo y comunicación.
14- Encontramos deficiencias en el movimiento relacionado con:
Imagen corporal, kinesfera y repertorio del movimiento.
Personalmente considero que la recuperación de la movilidad corporal es esencial porque la tortura implica en sí misma un estado de sometimiento a la quietud, el dolor y la paralización. Quietud, de ser preso de algo que reduce absolutamente la movilidad: Cuerpo degradado, reducido a su máxima indefensión para poder infligirle dolor. Cuerpo víctima, cuerpo quieto e imposibilitado de escapar, esconderse o correr.
Cuerpo- máquina, que implica simbólicamente a:
-Un cuerpo puesto al servicio de un fin.
-Un cuerpo reducido a objeto. Reducido al dominio del tener, y, que por lo tanto es comandado por un sujeto que puede manipularlo, controlarlo y someterlo.
-Un cuerpo establecido desde los criterios de una sociedad que plantea rigurosamente las relaciones cuerpo-sociedad.
Es desde aquí que los dance/movement therapists interaccionamos a nivel del movimiento para poder salir del ciclo de inmovilidad y sujeción de la tortura.
15- Necesidad de “pacing” el tratamiento, lo que significa llevar el mismo paso que la víctima para evitar la inundación emocional que puede aparecer al sentirse “visto” por el terapeuta. Callagham habló de tener mucho cuidado porque el trabajo con el cuerpo puede sobre-estimular la memoria. Necesidad de establecer “titration”, que se refiere a considerar que el estímulo debe ser descompuesto en piezas pequeñas para facilitar el “paso” del proceso.
16- Coincidimos todos en haber adoptado básicamente las estructuras técnicas de trabajo desarrolladas por Marian Chace, pionera en Dance/movement therapy.
17- La tortura se sigue usando como manipulación política en muchas partes del mundo. Hay 79 países que continúan su práctica sistemática -de los 183 existentes- y algunos de ellos pertenecen a Naciones Unidas. Ya no se usa tanto para extraer información sino como arma para amedrantar, intimidar y desmoralizar a otros o para incapacitar a potenciales líderes. En nuestro país se usó la tortura para extraer información, para intimidar a la población y también para aniquilar.
Nuestras diferencias se establecieron básicamente alrededor de la elección de los terapeutas por la atención de este tipo de población, por la atención de personas con cultura diferente y con idioma diferente.
¿Se trata de posturas políticas, ideológicas? –Si, en algunos casos.
En mi caso no lo elegí, me llegó y luego sí acordé con el trabajo, (cuando comprendí el nivel del sufrimiento y destrucción que estaba aconteciendo) pese al peligro que implicaba para mi y mi familia.
Mis límites fueron atender sólo a dos mujeres (cuidándome del burnt- out). Fue más fácil hacerme cargo del cuerpo de los varones que del cuerpo de las mujeres, No existían recursos externos a que acudir ya que no querían volver a sus hogares para no comprometer/delatar a familiares y/o amigos. Los tratamientos debían realizarse en secreto.
¿Lo más difícil? la amenaza de la espera- ¿cuándo será la próxima sesión?, mientras… esperar con la capucha puesta y luego ya afuera, la permanente amenaza de encontrarse en la calle con un torturador.
¿La culpa?: haber perdido el control de esfínteres durante la tortura.
Mi pregunta elemental fue siempre:
¿Cómo entender lo olido, tocado, sentido, escuchado, visto, que siguió guardado en la memoria del cuerpo?
Mi intento de comprensión de lo ocurrido en Argentina:
Parecería que los cuerpos gobernantes para poder constituirse en un “en sí” Todopoderoso, necesitaron excluir a “los otros”. Exclusión que significó desvalorización y odio.
De esta manera, el poder económico, sectores del clero y las fuerzas armadas, para constituirse en un cuerpo único de poder -un “en sí” omnímodo y omnipotente- excluyeron todo otro que no fuera parecido. Lo diferente debía desaparecer.
Pienso en una de las fantasías originarias que elabora D. Anzieu en “El grupo y el inconsciente”, donde establece que las fantasías, igual que los mitos, intentan aportar una representación a lo que para el niño aparece como un gran enigma: los orígenes. Se trata de una realidad de tal naturaleza que exige una explicación. Se trata de una fantasía relacionada con la vida intrauterina; la fantasía de los niños – heces en el vientre materno donde no hay lugar para todos. Por esto los demás son rivales a eliminar y también eliminadores en potencia. Son parecidos y rivales.
De este modo entiendo, que a los otros se los excluyó e inferiorizó, convirtiéndolos en el punto de apoyo de una cristalización imaginaria que los dotó de determinados atributos perversos, malvados; justificando de antemano lo que se les haría padecer. Mitos y fantasías originarias se realimentan.
Me pregunto si en nuestra sociedad, el mito sostenido desde el poder, no fué un mito teológico sobre el cuerpo: Cuerpos que debían pasar por un calvario para ser redimidos.
Cuerpos sin lugar en la cultura.
Nada hay detrás del cuerpo DMT: algunos cambios ocurridos de 1992 a 2012 (Kiné Nº101, 20º aniversario)
Escribe Maralia Reca
El cuerpo da el punto 0 de orientación en el mundo al marcar un aquí y ahora desde el cual se desprende un registro del pasado y una expectativa de futuro.
Pensando en los cambios ocurridos durante los últimos 20 años en la concepción del cuerpo o “lo corporal”, recuerdo el Primer Congreso Clínico Internacional de Danza/movimiento terapia, en Spandau Psychiatric Clinic, Berlín en 1994. Allí se plantearon modificaciones importantes, que continuaron al año siguiente en el Congreso del American Dance Therapy Association, New York, que gestó un organismo internacional: el Comité Internacional de ADTA, con representantes de 15 países. Los directores hablaron del alcance de la psiconeuro-inmunología, que provee la base científica y la evidencia médica de cómo los sentimientos influyen sobre el estado del cuerpo. Se habló sobre el funcionamiento del pensamiento propio del cuerpo-en-movimiento, de la precisión con que movimientos y gestos revelan las condiciones del sujeto, tan claramente como una radiografía expone la estructura de los huesos, mostrando tanto el estado de salud, como el de enfermedad; y, por lo tanto, se consideró a la danza como un arte terapéutico, que puede mediar entre las células corporales y la cultura.
Rescatamos, además, en estos años cambios notables en la vivencia del cuerpo de las nuevas generaciones. Tienen un atributo importante de base: el respeto que los padres han otorgado al cuidado, libidinización y libertad de los cuerpos. Así, las dimensiones que constituyen el cuerpo: tiempo, espacio, emoción y la relación con otros cuerpos se han vuelto más fluidas, generando diferentes conceptos de superficie, límite, adentro-afuera y borde, y relación entre sistemas y subsistemas expresivos. Ello modifica el proceso de identificación-individuación, de la diferenciación adentro-afuera y del sistema propioceptivo que fundamenta el sí-mismo, anclado en la vivencia del cuerpo como límite fluctuante que contiene-expulsa y que comienza muy temprano.
Actualmente también podemos decir que la condición de posibilidad de toda experiencia reside en que el sujeto organice sus impresiones en un sistema ligado entre saber y poder. Ello posibilita la profundidad de ser del cuerpo en ese perpetuo “exterior” del “interior” más íntimo. No es una cosa que tiene leyes propias y que puede definirse desde afuera. El cuerpo da el punto 0 de orientación en el mundo al marcar un aquí y ahora. Desde el aquí, se desprende un registro del pasado en la memoria y una expectativa de futuro, que posibilita un espesor del tiempo, y que genera hábitos y orden a los estímulos, así, la experiencia del cuerpo no necesita transformarse en imágenes mentales o representaciones cognitivas para tener significación psicológica.
A pesar de estas nuevas adquisiciones, hoy hay patologías sostenidas en la disociación cuerpo-mente inherente a nuestras sociedades. Condicionan y posibilitan la sensación de vacío escondida en la compulsión del trastorno alimentario: el cuerpo no es fuente de satisfacción, está expuesto a la mirada del otro. Enajenación que molesta e incomoda. Las adicciones exigen gratificación, y desconocen la dimensión del cuerpo como organización compleja, heterogénea y móvil.
Por eso, no obstante estas reflexiones, sorprende leer un artículo (diario La Nación, 31/12/11), que vincula enfermedad y poder “[…] La cuestión es inquietante: la enfermedad descubre lo que el poder quiere ocultar. La fragilidad, el límite. ¿Por qué se enferman los poderosos?… Aquellos que no pueden simbolizar el dolor, tramitan su duelo con el cuerpo” ¡Qué soberbia implica instituir semejante condena en forma irrefutable!, condena que no proviene de la razón pura Kantiana, sino del puro sadismo metodológico.
Felizmente, de todos modos, en estos años el dogma de estigmatizar al cuerpo se ha ido limpiando y se puede pensar en términos de sujetos biopsicosociales: una totalidad que emerge diferente cada vez, y siempre en riesgo ante falsos fundamentalismos. Tanto en la relación con uno mismo, como con el otro se es un cuerpo por entero, porque nada hay detrás del cuerpo, ya que […] El cuerpo es íntegramente “psíquico” (Sartre, 1948, p. 129).
Sartre, J.P: El Ser y La Nada. Tomo 3 Buenos Aires: Iberoamaricana
Principales datos biográficos de Maralia
Maralia Reca, bailarina profesional en Argentina, Oxford Ballet Company y Manhattan Festival Ballet. Obtiene beca por concurso en Martha Graham School of Contemporary Dance, 1966, New York. Formada en DMT en Medical College de la Universidad de New York. ADTR, fue miembro profesional del American Dance Therapy Association, ADTA, desde 1972. Ese mismo año presentó “Phenomenological Method: principles and development in Dance/movement therapy” – “Método fenomenológico: principios y desarrollo en dance/movement/therapy”, en el 7º Congreso de ADTA, en Santa Mónica, California, luego de obtener su Master en Dance/movement therapy en el Medical College de New York University.
En 1994 es invitada a participar en representación de Argentina en el Closing Colloquium del 1º Congreso Internacional de Dance/movement therapy en Europa. Este Congreso se realizó en Nerverklinik-Spandau, Berlín, Alemania, en el que además presenta una nueva modalidad de trabajo: “The use of Dance/movement therapy in a family treatment” – “El uso de dance/movement therapy en el tratamiento de una familia”.
En 1995 es invitada en representación de Argentina a participar en la creación del International Committee of ADTA, que se efectuó en Rye Brook, New York, en el marco del Congreso anual. Desde el comienzo de su labor en el Comité Internacional, como representante de Argentina, presentó trabajos que incluyen el sufrimiento del cuerpo como objeto de violencia, tortura y desaparición.
En 1997 presenta en 32 Annual Conference de ADTA, realizado en Filadelfia, Pennsylvania, su trabajo “Coping disappearance” in Argentina. The impact on the body family” – “Desaparición en la Argentina: su impacto en el cuerpo familiar”, y es elegida presidenta del Comité Internacional.
En 1998 coordina junto a la presidenta de ADTA, Miriam Berger, una investigación sobre “The manifestation and treatment of violence” – “Manifestación y tratamiento de la violencia” en el IV panel internacional, “The global impact of dance/movement therapy” del 33 th Annual Conference of ADTA en Albuquerque, New México.
Es invitada a hablar del tema en una conferencia en el centro hospitalario Universitario NECKER de París en la apertura del XI Cours d’Ethnomédecine-1998, y a dar un seminario de formación en dance/movement therapy en la Cantorum de París. Fue auspiciado por L’Association Émile Brumpt.
En 1998 obtiene el Advanced dance therapist registered registro Nº 814, grado de la Academia de Sciences and Arts, que la habilita para la formación y supervisión clínica de nuevos profesionales. Es la primera psicoterapeuta con este doctorado.
En 1999 presenta “Dance/movement therapy: Marian Chace y Mary Whitehouse: las pioneras en el trabajo con psicóticos y neuróticos”, en las Primeras Jornadas del litoral “El cuerpo en educación, terapia, salud y arte”.
En 1999 presenta en el 34º Congreso Internacional del American Dance Therapy Association, realizado en Chicago, su trabajo “Dance/movement therapy and Drama in a treatment”.
También en 1999 representa a Argentina en el V Panel Internacional “The global impact of dance/movement therapy”, con la temática: “The body reflected in diverse cultures” – “El cuerpo reflejado en culturas diversas”.
(Síntesis realizada por Ingrid Kleiner)

